¿Son los tatuajes adictivos?

Escucharás a mucha gente decir que los tatuajes son adictivos; consiguen uno, luego quieren otro. Antes de que lo sepan, quieren una manga completa. ¿Pero hay una adicción genuina en el trabajo aquí? ¿Qué pasa con hacerse un tatuajes pequeños mujer que hace que las personas estén tan ansiosas por regresar por más?

Un artículo escrito en Psychology Today, titulado '¿Son los tatuajes adictivos?' El autor es un psicólogo que analiza las motivaciones detrás de la adicción al tatuaje.

Somos consumidores por naturaleza: la gente necesita y quiere cosas, y esas cosas no duran para siempre. Nadie necesita un corte de pelo, pero hace que las personas se sientan limpias. Nadie necesita ropa de vestir, pero usarla demuestra que te importa cómo te recibirán los demás. De la misma manera, nadie necesita un tatuaje, pero obtener uno ofrece una experiencia única y significativa que le permite sentirse bien y conectado con el mundo, incluso si esa experiencia no dura para siempre. Algunas personas pueden hacerse más tatuajes que otras, pero esto no significa necesariamente que su felicidad esté condicionada a cada cita para un tatuaje próximo. Para algunas personas, los tatuajes son solo un pasatiempo divertido; no hay necesidad de patologizarlos comparándolos con un medicamento

La opinión del psicólogo sobre los tatuajes pequeños mujer

En su artículo de Psychology Today, el Dr. Farrell analiza el componente adictivo de ser tatuado. Argumenta que los tatuajes son como cualquier otra forma de arte. Te hacen sentir más vivo, más satisfecho, y te dan sentido a tu vida. Con los tatuajes, la gente se siente más bella y significativa. Los tatuajes atraen la atención y pueden aumentar tu autoestima.

Todos estaremos de acuerdo con el autor cuando él diga que ningún corte de pelo, decoración de la casa o atuendo tiene un atractivo eterno. Siempre, eventualmente, necesitas uno nuevo. Del mismo modo, ningún diseño de tatuaje es perfecto o infinitamente encantador. Llega un momento en que tienes ganas de más. La gente quiere renovar su autoimagen y reinventarse. Entonces, recuerdan la emoción de hacerse un tatuaje y van por otro.

Al final, el autor insinúa que los tatuajes son una forma de autopromoción y que cumplen un deseo superficial de ser glorificados por otros. Termina el artículo con una nota de pesimismo, formulando la pregunta retórica: "¿Estamos a la altura?"

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