Declaración Institucional con motivo del Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer

La alcaldesa de Fuengirola, Esperanza Oña, ha dado lectura esta mañana en pleno a la declaración institucional, respaldada por todos los grupos políticos que conforman la Corporación Municipal, con motivo de la conmemoración del Día Internacional Contra la Violencia hacia la Mujer que se celebra hoy día 25 de noviembre. El texto muestra su repulsa hacia este tipo de violencia:

Hoy 25 de noviembre celebramos el Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer. Pocas cosas son más vejatorias que tener que reclamar a través de estos símbolos, que cese el maltrato del sexo femenino, que cese el asesinato de mujeres día tras día y todos los años.

Es una violencia sin tregua, sin pausa, y desde mi humilde opinión, todavía con demasiadas coartadas y justificaciones por parte de la sociedad. Habría que preguntarse por qué tantos millones de hombres en el mundo sienten el instinto agresivo hacia la mujer. Por qué tantos hombres se sienten con derecho a torturarlas y asesinarlas. Y habría que preguntarse por qué existen tantas contemplaciones hacia numerosos países en los que la mujer ni siquiera está legalmente protegida.

Bajo el pretexto del respeto a la diversidad cultural, se excusan comportamientos brutales. Ninguna cultura puede llamarse así sustentándose en abusos, explotación y muerte por razón del sexo.

En España sólo en lo que va de año, 53 mujeres han muerto asesinadas como consecuencia de la violencia machista. De éstas, el 30% tenían menos de 29 años. Ello nos conduce a una conclusión desalentadora: no son sólo los hombres de antaño los que desprecian a las mujeres o se consideran superiores a ellas. Los jóvenes educados en valores democráticos de igualdad, mantienen o incluso incrementan la agresividad hacia sus parejas.

Las estadísticas indican que las jóvenes tienen dificultades para identificar las agresiones machistas. Esas actitudes de sus compañeros varones las consideran normales, las aceptan y sufren lamentablemente las consecuencias.

El control del varón sobre su pareja y el aislamiento en el que desean que ésta se desenvuelva, es un comportamiento frecuente que lejos de aminorar, es usual en los adolescentes.

Pese a la Ley contra la Violencia de Género, hay que trabajar en una dirección más complicada pero más definitiva y exitosa. Sólo el cambio de mentalidad y el cambio de los papeles tradicionales desempeñados por los hombres y las mujeres en todos los ámbitos, conquistará la transformación de las conductas de ambos.

Ellos, para no creerse con privilegios ligados al sexo. Ellas, para no aceptar ningún daño a su dignidad personal y ningún límite en su libertad individual.

El cambio de mentalidad es tan imprescindible, que hasta que no se produzca no se alcanzarán las metas. El terrorismo es considerado un problema de Estado en toda Europa. La violencia contra las mujeres, la violencia machista, causa más crímenes y muertes. Ni aun así se ha logrado sensibilizar a los gobiernos para que entiendan la urgencia de conceder a estos asesinatos la máxima prioridad.

La violencia explícita o la amenaza de recurrir a ella se utiliza como una forma de control sobre la vida de las mujeres. Ese miedo se ha venido transmitiendo de generación en generación. Muchas frases comunes, oídas a menudo ratifican estas pautas. "Los hombres son así". "En el fondo te quiere" "Es que es muy celoso" son afirmaciones que han contribuido siempre a consolidar la violencia y la resignación.

La violencia de género se nutre de la permisividad social. No son sólo las mujeres las que deben reivindicar cambios profundos. Los hombres, con criterios de dignidad y justicia, también deberían querer poner fin a sus prebendas. Sin embargo no parece suceder así. Por el contrario, son muy pocos los varones que se implican en esta reivindicación necesaria. Permanecen al margen y expectantes. La sociedad, de forma estereotipada, podría dividirse entre mujeres que soportan y hombres que se aprovechan.

Este año, a través de las actividades programadas con motivo de la conmemoración de este Día, queremos plantear una reflexión sobre la utilización inadecuada de las redes sociales. Con ello pretendemos realizar una prevención de la violencia de género en los más jóvenes por su estrecho contacto con estos nuevos medios de relación.

Es inaplazable el planteamiento de estrategias de comportamiento que protejan a nuestros hijos e hijas, que les prevengan del peligro potencial de las redes sociales, de los perfiles falsos en los que la maldad también se puede ocultar.

Si todos participamos en las metas o reivindicaciones de este día, podemos mantener la esperanza de que en el futuro nuestras hijas no tendrán que ser pedigüeñas de dignidad. Si por el contrario, decidimos continuar igual que ahora, comportándonos como si la violencia de género fuese un problema de mujeres por el que la mayoría no expresa mayor interés, permanecerá en el tiempo la celebración del Día Internacional con lo que ello supone de peligro para nuestras hijas.

Aunque mi esperanza es débil, avanzaríamos mucho si se suprimieran las barreras ideológicas y las diferencias vinculadas al sexo de las personas. Sin duda estas últimas, por el egoísmo de muchos comportamientos, son las más difíciles de erradicar.

Por todo lo anterior, invitamos a la población completa para que participe en las actividades organizadas con motivo del 25 de noviembre.

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